Decidimos
comprar un departamento en Lima, tambien tenemos que dicidir que hacer con los muebles que nos quedan.
Ese armario ropero que te dejó en herencia tu abuela o la cómoda francesa medio rota que encontraste en el mercado
de pulgas
puede convertirse en un pequeño tesoro con una buena restauración.
Además, contribuirás a fomentar el consumo responsable. Si te animas a
probarlo, te ayudamos con este paso a paso… Y te avisamos: ¡es un
hobby que engancha!
Valora el mueble
Antes de que empieces la restauración del mueble, es importante
someterlo a un chequeo completo para valorar si vale o no vale la pena
restaurarlo. Siempre es mejor que el número de piezas que debas cambiar
no supere al número de las que se pueden conservar.
¿Qué necesitas? Materiales básicos
Las herramientas básicas para restaurar un mueble son: lijas de
varios tamaños y durezas, pinceles, trapos de algodón, destornilladores,
cuchillas, estropajos de aluminio, algodón y una espátula.
¿Dónde hacerlo?
Evita trabajar al aire libre: el viento y el sol resecan la madera y
la pintura. Lo ideal es trabajar en una estancia con temperatura estable
y lejos de focos de calor o frío. Y no olvides protégerte con una
mascarilla y guantes de goma. ¡La salud es lo primero!
Limpia el mueble
Antes de ponerte manos a la obra, limpia el mueble a fondo. Basta con pasarle un tra
po humedecido en agua y un poco de jabón neutro. Repasa todo el
mueble, sobre todo las partes ocultas, y déjalo secar totalmente.
Elimina las manchas
Tras limpiarlo deberás eliminar la pintura o el barniz. Para ello,
aplica decapante con una brocha y retíralo con una espátula. Repite la
operación hasta eliminar el acabado y limpia el mueble con un trapo y
disolvente. Al final, pasa una lija fina.
Si las manchas no se van, tras decapar o lijar la pieza, repite el
proceso hasta que desaparezcan. Si las manchas están en las esquinas o
molduras, repásalas con un cepillo de dientes muy duro mojado en
disolvente. Humedécelo a menudo para retirar la suciedad.
Tapa fisuras
Puedes tapar fisuras con masilla o cera natural para disimular
arañazos e imperfecciones. Rellénalos con una espátula, luego lija la
superficie y repite la operación hasta que la fisura desaparezca. Para
devolverle a la zona su color original, pintala con óleos de la
tonalidad de la madera.
Repara los golpes
Las hendiduras ligeras de la madera desaparecen si colocas un trapo
mojado en agua o en leche caliente sobre la zona afectada. Sujétalo
fuerte con una cinta y déjalo actuar unas horas. Tras un tiempo
prudencial, recuperará su forma original.
Erradica la carcoma
La carcoma es fácil de detectar en un mueble: su superficie
presentará pequeños agujeros. Para erradicarla, aplica un producto
anticarcoma con una brocha en cada hueco y envuelve el mueble con
plástico. Es importante cubrir por completo el agujero. Se recomienda
renovar el plástico cada 48 horas y dejarlo tapado un mínimo de cuatro
días.
Piezas dañadas
Este paso es sólo para las más mañosas, ¡pero algún día hay que
intentarlo! Si te animas cambiar pequeñas piezas – patas, molduras…-,
retíralas y dibújalas en papel. Ponlas sobre un tablero (de pino para
los muebles con veta y de haya para los que no la tienen) y recórtalas
con una segueta. Lija los bordes y tíñela del color más parecido al
mueble.
Encola

Para encolar las nuevas piezas, retira las antiguas y elimina los
restos del antiguo pegamento. Aplica cola blanca, sujeta la pieza con un
gato o con cuerdas y déjala secar 24 horas. Si sólo quieres encolar la
pieza original y la pieza no puede quitarse de la estructura, aplica
directamente la cola.
Arregla puertas y cajones descolgados
Si la puerta está descolgada, cambia la bisagra por una un poco más
grande. Para que la nueva se ajuste, amplía el cajeado con un formón.
Una opción más fácil es pegar la bisagra antigua al mueble con cola
rápida. Si los cajones no se deslizan bien, aplica un poco de jabón a
las guías o lija los laterales.
Restaura las cerraduras y herrajes
Los herrajes de bronce se limpian con agua y jabón. El resto de
metales repásalos con un cepillo de cerdas suaves humedecido en vinagre o
en un refresco de cola. Las cerraduras repásalas con aceite y frótalas
con un cepillo metálico de cerdas suaves.
Renueva la tapicería
Si la tela no está muy deteriorada, basta con una puesta a punto para
que esté como nueva. Desclávala con cuidado de la estructura y, para
una limpieza a fondo, llévala a la tintorería. Posteriormente, grápala
con una grapadora especial para tapizar.
Si la tela original está inservible, creáte una plantilla de la forma del tapizado original, recorta la nueva tela y grápala.
Barniza y encera
Aplica una capa de barniz -mate o satinado-, deja secar 24 horas,
lija el mueble, limpia el polvo y aplica otra mano en el sentido de la
veta. Luego, con algodón, aplica una capa de cera incolora: le dará un
aspecto mucho más natural.
¿Teñir o no teñir?
Se aconseja el teñido del mueble cuando la pieza ha perdido el color o
se le quiere dar un aire nuevo. Líjala, límpiala y aplica con una
brocha suave que no suelte pelo una capa de tinte. Para oscurecerla,
pásale varias capas hasta acertar con el tono.
Acabado en goma laca
Se recomienda sólo cuando la pieza original presenta este acabado. Su
textura viscosa tapa los poros de la madera y, además, le da brillo. En
acabado transparente o ámbar, debes aplicar unas 15 capas con una
brocha especial para este producto.
El paso final: pulir
Para que el acabado final del mueble sea más brillante, aplícale al
menos una segunda capa, ya sea de barniz, de tinte o de goma laca. Es
conveniente encerar la pieza una o dos veces al año para mantenerla en
perfecto estado tras la restauración.
Mantenimiento
El mantenimiento debe ser constante. En primer lugar, procura alejar
el mueble de las fuentes de calor y humedad, y evita exponerlo al sol
directo, ya que podría perder su color original. En cuanto a su
limpieza, repásalo con un paño seco y evita productos que dañen el
acabado.