PASILLOS. Antes estos espacios solían ser oscuros y casi sin decoración. Desde hace un tiempo han tomado cierto protagonismo. Una buena alternativa para embellecerlos es ubicando una alfombra larga y angosta. En estos casos, lo importante es colocarles un antideslizante para evitar posibles accidentes.
COMEDOR. Si querés colocar una alfombra debajo de
la mesa del comedor es recomendable tomar su tamaño como referencia.
Medila y agregarle un metro a lo largo y un metro a lo ancho. Así,
colocando la mesa centrada sobre la carpeta te vas a asegurar que las
sillas puedan moverse con comodidad y sus patas no queden afuera (en
desnivel) al sentarse.
LIVING. Un recurso habitual para sectorizar el living es utilizar una alfombra. Para esto hay que tener presentes algunos detalles: **
el tamaño de la alfombra debe ser coherente con el resto del
mobiliario; por ejemplo, para un sofá grande se recomienda una alfombra
amplia; ** el resto de los textiles involucrados en
el espacio (tapizados, cortinas, etc.) deben guardar cierta armonía
entre sí, ya sea a través del color, textura o estampado; **
si querés que este ambiente sea de relax te recomiendo elegir colores
que disimulen las posibles manchas: los obispos, ladrillos, azules
oscuros y chocolates son algunas buenas opciones.
Podés comprar una alfombra hecha o mandarla a hacer a tu gusto,
elegir una antigua o nueva, colorida o discreta, con dibujos o
geométrica. Todo vale: lo importante es seleccionar una que realmente te
guste y que al verla todos los días pienses: ¨la volvería a elegir¨.
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